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Evaluación cuantitativa de la RM en la esclerosis múltiple: posibles aplicaciones clínicas

Introducción

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad desmielinizante, inflamatoria, crónica y de por vida que se caracteriza desde el punto de vista patológico por la presencia de infiltrados perivasculares de células inflamatorias mononucleares, desmielinización, pérdida axonal y gliosis, con afectación focal y difusa del sistema nervioso central (SNC). Esta enfermedad, que tiene una fisiopatología compleja y heterogénea, provoca una discapacidad crónica, progresiva e irreversible en la mayoría de los pacientes. 

En ausencia de una prueba concreta con fines de diagnóstico y control, se acepta que la resonancia magnética (RM) es la herramienta paraclínica más eficaz para el tratamiento de la EM en el contexto clínico, lo que incluye el diagnóstico y el control de la actividad de la enfermedad, el estado clínico y la respuesta a los tratamientos modificadores de la enfermedad (TME).1 La RM también se utiliza como marcador pronóstico, y la cuantificación basada en RM de la actividad inflamatoria y la neurodegeneración, mediante la determinación de los recuentos y el volumen de las lesiones, así como la pérdida de volumen cerebral global y regional, constituyen una medida principal de eficacia confirmada en los ensayos clínicos de EM.2  

A la hora de diagnosticar, evaluar y controlar la EM en el entorno clínico, sería útil para los neurorradiólogos el uso de herramientas automatizadas y sólidas para la evaluación cuantitativa de los recuentos de lesiones y la pérdida de volumen cerebral en la EM.3 En comparación con las evaluaciones cualitativas visuales clásicas, estas herramientas automatizadas mejoran el análisis de los componentes inflamatorio y neurodegenerativo de la enfermedad y permiten que la RM se considere un biomarcador real para fines diagnósticos, pronósticos y de monitorización.